lunes, 3 de agosto de 2020

Lilly of the valley



Mi perro y yo teníamos lo mismo, costras en la cabeza.
Entonces no se hablaba mucho de los efectos producidos por el cansancio, la preocupación y la naturaleza. Así recuerdo las palabras conque mi tío me habló aquella tarde. Al principio pensé que al mencionar a la ¨naturaleza¨ él se refería al entorno de la granja hasta donde mi padre me llevó para conocerlo, en un pequeño viñedo en el centro de Hamilton Valley, California. En realidad, la naturaleza a la que él se refería era la que le había tocado atravesar desde Long Xuyen, y por el delta del Mekong en dirección hacia Saigón, cuando su paracaídas se abrió y lo depositó lentamente en Vietnam en la primavera de 1972. Jamás vi un vacío igual en la mirada de otro hombre. Toca aquí, me dijo tomando mi mano y llevándola hasta una pequeña cicatriz en su costado izquierdo, sentí algo parecido a la punta de un bolígrafo debajo de la piel. Es un pedazo de mortero que jamás pudieron extirpar, me aclaró, y quizá noté algo de orgullo en el fondo de su voz.
Nunca he podido olvidar la delicia que para mí significaba escucharlo mencionar el calibre de las balas conque alimentaba el cargador de su fusil de asalto, era una sinfonía completa en una sola frase, cantada además por el timbre grave que salía de su garganta, ¨seven point sixty two milimeters of full metal jacket¨. Mis oídos se relamían.
¨Llegué casi al final de la guerra, pero todavía así tuve la oportunidad de ver a algunos de mis compañeros caer a mi alrededor. Las cifras indican que fueron casi sesenta mil las bajas de nuestro ejército, incluidos mil setecientos desaparecidos. Yo estoy seguro que fueron muchos más. Las comunicaciones eran terribles, first to go, last to know, y fue una pena. Muchos de nosotros sólo pensábamos en disparar primero y preguntar después, era eso o la oscuridad. Mientras estuvimos allá tratamos de sobrellevar el infierno de cualquier manera. Había entre nosotros un muchacho que imitaba la voz de L.B.J. y citaba ¨no enviaré a jóvenes norteamericanos hasta el otro lado del mundo para hacer un trabajo que los chicos asiáticos deben hacer solos¨. Sonrisas. La idea de asistir era por demás deprimente, pero estaban regalando residencias. Y era una razón de peso para ir a la guerra. Muchos en realidad no querían estar allí, otros querían ser el primero de la cuadra con una muerte confirmada. Mi trabajo consistía en sobredimensionar detalles que muchas veces nunca sucedían, y la de aplacar los comentarios referentes a las bajas en combate. Sí, era el corresponsal de mi unidad, y ante todo ese desastre, muchas veces me preguntaba ¿Para qué diablos servía el pensamiento? El mío vagó casi siempre por los sueños eróticos de las tetas bien duras, de los pezones erectos y estreñidos de Mary Jane Rocket Crunch, qué delicia maldita sea! Deambulé por los sueños húmedos y el deseo fervoroso de un polvo bien clavado con Brigitte Bardot o Gina Lollobrigida, en medio de esa matanza sin sentido, en mitad de la fantástica revelación y de la inmejorable algarabía de la cogida que de seguro iba a tener con cualquier mujer a mi regreso. Sabía perfectamente que la muerte me tenía bien tomado por los huevos, pero después de cada incursión, inmediatamente después de la menor escaramuza, lograba sentirme terriblemente contento por estar aún con vida, casi entero, y de poder ir a donde las ganas (o las órdenes) me emplazaren. Y sé (y no era sólo entonces sino también ahora) que mi vida se desarrolla en un mundo de mierda, sí, pero estoy vivo y aunque cosas así jamás debieron suceder, sigo aprendiendo a establecerme entre la esperanza y el miedo¨.
Esta parece ser aquella misma tarde en la que sus palabras me llenaron y en la que en ningún momento apareció lo que nunca ha sido necesario y sin embargo es la razón de nuestra mayor desdicha. Si lo pensamos bien, ahora que la guerra ha vuelto y que las víctimas del holocausto están matando en este instante niños en Gaza, delante de nuestros propios ojos, ojos abiertos y ensangrentados, dios es sólo una palabra envuelta en el aroma de una planta que definitivamente se ha vuelto venenosa.
29 julio 2014

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