II
Partida
Así voy, como
el que avanza.
La madeja
desovilla largamente mi lamento
y mi rastro es
un árbol sin hojas,
un pesar que
se queja a cada paso
y en silencio.
La luz se
cierne en las pestañas del día
y hay luz por
las tardes y en las noches.
El frío clava
sus agujas en mis hombros
y un camino,
desnudo, se abre
a partir de mi voz
cuando te llama.
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