martes, 16 de junio de 2020

EL AFECTO






Trato de imaginar el bullicio claro del círculo del vicio, y los ojos de Dottie absorbiendo la esencia de la plebe y emanando sus dardos audaces contra el patriarcado; ya como lo diría ella, “Unfortunate coincidence”: desde el momento en que juraste que eras mía, temblando de emoción y suspirando; y yo juré que mi pasión es infinita y que estaría siempre encendida; querida, anota esto: uno de los dos está mintiendo.
La tarde, cuando los rayos dejaban caer las últimas luces sobre los naranjos, iba depositando oro en el borde de las cosas. Los hielos crepitaban flotando en la superficie de un vaso con té, había en ti una felicidad escondida, cada paso desde la casa hasta el pozo levantaba mariposas del jardín, y el jardín era un bosque suspendido entre la bruma del pantano.
-Alcánzame un vaso con Gin, Hugh, y cuéntame, cómo has estado.
-Querida Dorothy, si no logro salir al cine un par de veces al año, al menos me aseguro de escribir todo el tiempo que pueda; me gustaría ser crítico, y a usted le haría daño irse a la cama antes de la medianoche.
-Mi sonrisa pudiera padecer, pero no tiene sombra de sarcasmo en este instante.  No hay nada mejor que tener un marido en la guerra. ¿Quieres fumar antes de besarme?
-Un día el fuego se apoderó del lugar en donde dormía,
-Y si yo desistiera de la diversión y demás, a lo mejor pudiera sacar algún provecho, pero me quedaré exactamente como estoy, porque a estas alturas me importa un pepino la opinión de nadie, me oyen, no me importa!... Pero ¿Por qué es aburrido beber con Gerald y tan divertido beber con ustedes? ...
Bob nos señala separando un dedo del vaso con licor que tiene en la mano, de un lado a otro lo mueve mientras dice: porque ustedes están casados, Dott, y ya han perdido la fe en la convivencia, sobre todo tú, Yi.
-Entonces ahora se trata de sexo, digo con una sonrisa pícara y ruborizada; lo lamento, será que por ser mujer no tengo la suficiente experiencia y muchas veces no le encuentro valor a mis relaciones, además siento algo de mareo, tal vez no sepa lo que digo.
-Mira, dulzura, no importa cuánto hayamos hablado de sexo, nunca sabremos cómo es hacerlo con otro. ¿No te parece aterrador?
-No, si haces lo necesario, Hugh. 
La mirada ebria de Dottie lo excita y al mismo tiempo eleva su furia.  La oye decir: he olvidado la cartera dentro, regreso en un momento.

Llueve irreparablemente, no podía haber ocurrido hecho más afortunado piensa de manera breve O´Neill, y dice: -Hey, Bob, esta mujer golpea mi cabeza con un mazo y detrás de ella se va mi corazón. Tal vez termine montándola...
Antes del pasado y después del futuro la tormenta nos golpeó sobre las caras como un puño; 
-¿Recuerdas tu infancia, el lugar de donde has venido?
-¿Acaso pretendes hacerme llorar delante de todos pequeño bastardo? ¿O quieres beber una copa antes de llevarme a la cama?
Me acerco a tu boca y te digo que sí, en medio de los labios sin tocarlos apenas mientras pienso, qué diablos! a mí tampoco me importa.
4 de septiembre 2014

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