jueves, 18 de junio de 2020

Apuntes del día (I)

Soy un largo diálogo dentro de mi propia cabeza,
sigo fumando con remordimiento,
mi madre todavía me mira desde el fondo nítido de la memoria,
y yo sigo pensando en los senos de mi amante,
lo hemosos que son aún sin mis dientes.

De pronto hay que ponerse en cuatro,
hacer vibratto de violín con la garganta,
quedarnos quietos ante el espejo y que no salga movida la foto,
darle vueltas al arroz, pensar en el mañana,...

cuando muera seguramente he de vestir la bata del hospital;
habré pedido el fuego lo más pronto que se pueda,
no quiero ser exhibido, las flores pudieran estropearse.

En el espejo roto se encuentra mi cara,
la voz de mi padre,
mi maldito cabello arropando a una serie de sujetos deplorables,
yo soy el mejor de todos,
gran conversador, atento, cultivado,
me calzo las botas nuevas y recorro la granja,
llego hasta el lugar en el que sin querer dañé un brote de manzana
sólo para seguir sintiéndome sin viento,
como una cortina de papel
como un telón más acertadamente
que se corre y se descorre
cuando cada nuevo comediante
viene a pasar el rato conmigo
sin caminar por el parque
y en silencio.

G.C.

martes, 16 de junio de 2020

EL AFECTO






Trato de imaginar el bullicio claro del círculo del vicio, y los ojos de Dottie absorbiendo la esencia de la plebe y emanando sus dardos audaces contra el patriarcado; ya como lo diría ella, “Unfortunate coincidence”: desde el momento en que juraste que eras mía, temblando de emoción y suspirando; y yo juré que mi pasión es infinita y que estaría siempre encendida; querida, anota esto: uno de los dos está mintiendo.
La tarde, cuando los rayos dejaban caer las últimas luces sobre los naranjos, iba depositando oro en el borde de las cosas. Los hielos crepitaban flotando en la superficie de un vaso con té, había en ti una felicidad escondida, cada paso desde la casa hasta el pozo levantaba mariposas del jardín, y el jardín era un bosque suspendido entre la bruma del pantano.
-Alcánzame un vaso con Gin, Hugh, y cuéntame, cómo has estado.
-Querida Dorothy, si no logro salir al cine un par de veces al año, al menos me aseguro de escribir todo el tiempo que pueda; me gustaría ser crítico, y a usted le haría daño irse a la cama antes de la medianoche.
-Mi sonrisa pudiera padecer, pero no tiene sombra de sarcasmo en este instante.  No hay nada mejor que tener un marido en la guerra. ¿Quieres fumar antes de besarme?
-Un día el fuego se apoderó del lugar en donde dormía,
-Y si yo desistiera de la diversión y demás, a lo mejor pudiera sacar algún provecho, pero me quedaré exactamente como estoy, porque a estas alturas me importa un pepino la opinión de nadie, me oyen, no me importa!... Pero ¿Por qué es aburrido beber con Gerald y tan divertido beber con ustedes? ...
Bob nos señala separando un dedo del vaso con licor que tiene en la mano, de un lado a otro lo mueve mientras dice: porque ustedes están casados, Dott, y ya han perdido la fe en la convivencia, sobre todo tú, Yi.
-Entonces ahora se trata de sexo, digo con una sonrisa pícara y ruborizada; lo lamento, será que por ser mujer no tengo la suficiente experiencia y muchas veces no le encuentro valor a mis relaciones, además siento algo de mareo, tal vez no sepa lo que digo.
-Mira, dulzura, no importa cuánto hayamos hablado de sexo, nunca sabremos cómo es hacerlo con otro. ¿No te parece aterrador?
-No, si haces lo necesario, Hugh. 
La mirada ebria de Dottie lo excita y al mismo tiempo eleva su furia.  La oye decir: he olvidado la cartera dentro, regreso en un momento.

Llueve irreparablemente, no podía haber ocurrido hecho más afortunado piensa de manera breve O´Neill, y dice: -Hey, Bob, esta mujer golpea mi cabeza con un mazo y detrás de ella se va mi corazón. Tal vez termine montándola...
Antes del pasado y después del futuro la tormenta nos golpeó sobre las caras como un puño; 
-¿Recuerdas tu infancia, el lugar de donde has venido?
-¿Acaso pretendes hacerme llorar delante de todos pequeño bastardo? ¿O quieres beber una copa antes de llevarme a la cama?
Me acerco a tu boca y te digo que sí, en medio de los labios sin tocarlos apenas mientras pienso, qué diablos! a mí tampoco me importa.
4 de septiembre 2014

viernes, 5 de junio de 2020

            MAREA

Y cuando un tulipán se rompe, llora,
como un volcán, desprevenido el monte,
en lágrimas de un nácar insondable
la tierna mansedumbre de tu pubis.

Soy el que soy, fondo claro y vacío,
una pradera infame de rechazos,
como la percha en que los días dejan
el rastro de tus labios escarlata.

Voy a lamerte pronto tanto llanto
y toda hiel que tu interior derrama,
sobre el lienzo del borde de tu cama
desovilla mi lengua tu otra boca.

Y al final eres como todas, perra,
maldita! Piel de música y olores,
caricia de tu mano que oscurece
la sombra de mi falo entre tus dientes.

Viví, junto a tu almohada, cada grito,
y vi llamar tu mano entre mis piernas:
en un jamás sin flores ni desprecios
se vierte al fin mi semen en tu pecho.

Pende mi ansia de una rama de muerte,
Como si todo fuese triste, oscuro:
y tu boca me pone otra medalla
a riesgo de vivir sin ser preciso.

La lámina de carne de tu lengua
levanta en un instante toda pena:
la vergüenza que nace dura y clara,
es el minuto en el que el sexo empieza.

Que hoy te muevas como puta!
Yo te giro como noria,
mis ojos son estos que miran de frente tu espalda.
La mano que somete tu cabeza se hace piedra
cara a cara sólo tienes una sábana.
La otra mano cuenta imaginarias vértebras distantes
mientras sube y baja, y sube, y baja;
te empujas hacia atrás con una fuerza aleve
y se introduce en tu canal mi espada,
y hay caricias que separan en dos mares tus nalgas
y hay una voz que se despierta y muslos que se abren y se cierran.
Te muerdo el cuello ,y te pregunto: a ver qué duele más?
Tu cuerpo es mío y se distiende.
Te abro con mis dos manos en llamas.
Escupo, apago el fuego,
y un olor quemante y profundo se eleva:
un par de instantes pienso en saber que soy un perro.
Te ejecuto en el blando paredón de la cama,
te quiebro el brazo, caen hacia atrás las manzanas,
pretendo distraer de nuevo este dolor de manera tal que no existiera;
un paraguas es tu mano que se abre y se cierra sobre la tela
y es tu aliento lo que grita más que un grito:
pero tus ojos son dos lunas negras que me miran
desde el luminoso portal del universo,
yo sé (aunque no me atreva) que estoy golpeándote,
te rompo, oh sí, la boca con dos besos,
te muerdo la sangre,
busco herirte estableciendo mi recuerdo.

Caduca juventud de sed y mieles,
quiebro cada piedra con mi nombre
mientras tejo sin lugar mi rastro.

En cambio tú que no lo sabes
sólo esperas en la marea del día
a aquel que no soy yo,
que te toca o aparece, con o sin insultos.

G.C. 2009

III . Pulso

 A veces mi mano cae sobre el murmullo de la tarde, y la pizarra dura y en penumbra gime como un vidrio que se rompe cuando late; van entran...