martes, 27 de julio de 2021

III . Pulso

 A veces mi mano cae

sobre el murmullo de la tarde,

y la pizarra dura y en penumbra gime

como un vidrio que se rompe cuando late;


van entrando hacia los corredores

las horas del sinfín nocturno 

pero todo está vacío 

las ventanas, los árboles inútiles 

también tus ojos, el valor

y la totalidad de los vientos violeta.


10 de julio 2006

viernes, 28 de mayo de 2021

STARDUST

 Paraiso inferno, Viernes 28, 12h53.

Martes, jueves, no importa. 

18h15, 15h18, tampoco.

Te deseo desde que te vi;

La violenta ráfaga de tu aliento llegó a la más expuesta de mis emociones reprimidas. No es fácil ser nosotros y lamentablemente el corazón ha ofrecido resistencia,  y así al menos no soy,  no me reconozco, definitivamente me gusta decir, expresar lo que siento y cuando lo siento....

Ay! de tu flor que anhelo, ay! de tus pétalos cruzados por livianos surcos que en mis ojos cerrados repaso con la punta de la lengua, y allí la segunda explosión. 

La primera fueron tus ojos, ávidos de mi infortunio fragante, fue volver al estallido de donde tú y yo salimos, de aquello que no fue razón sino instinto, eso animal que llevamos dentro como fuego.   Por eso, y a sabiendas que no se puede ir contra la voluntad del cosmos, mi silencio,  no cómplice sino doloroso, ha caído por nosotros, porque la furia que deseaba salir era otra, una como un lejano murmullo que traía consigo su propia tormenta.  Y hay una caricia maravillosa envuelta en ira, unos dedos largos que desean lastimar el abandono, recorrer el amplio vacío de tu piel dormida y con ella cada borde de tu cuerpo leve, labios, lóbulos, pie...

Prefiero decirte al oído las mil palabras que aquella imagen no dice,  Alicia, prefiero también  el abrazo y el beso, aunque también quisiera que alguna vez me lastimases porque no podré soportarlo, sin tu voz ni tu piel soy un eco que repite su muerte constante más allá del amor .

Un estallido se cierne sobre el filo de mi boca y es tu boca que se acerca, la húmeda imperceptible que nace y aparece y desborda nácar y olor y beso. Entonces me quiebro como el otoño repitiendo tu nombre mientras miro por la ventana. En un instante pasa todo. Pasan las estrellas, la luna que ya estaba; llegas y casi no quiero tocarte porque no soy cristal y me voy a romper sobre ti.

Siento cómo el interior desgarra, no es tu culpa, es anhelo, distancia, impotencia, es un ramo quebrado por el silencio que nos ha ido despojando de los pétalos que decían sí.

Ahora vivo, si te escribo me alimento, si pudiera tocarte, trasciendo.


III . Pulso

 A veces mi mano cae sobre el murmullo de la tarde, y la pizarra dura y en penumbra gime como un vidrio que se rompe cuando late; van entran...